El día a día

El grupo

En nuestro día a día, aprendemos constantemente, aprendemos aunque no queramos, y nos gusta aprender de las personas mayores. A los niños y niñas les pasa lo mismo.

Aprenden mucho en soledad, desarrollando sus hipótesis individuales y comprobándolas, pero también cuando las comparten con sus compañeros y compañeras. La necesidad de socializar no se ve suficientemente cubierta en un grupo “pretendidamente” homogéneo como es el de la agrupación por edad.

En la vida real no nos relacionamos preferentemente con personas de nuestro mismo año, pero obligamos a los niños y niñas a que sí lo hagan.

En Nenea, no sólo consideramos que es positivo que los niños y las niñas de diferentes edades compartan vida, sino que consideramos que el aprendizaje se ve claramente mejorado por ello.

La vida cotidiana

Los días en Nenea se desarrollan en torno a la vida cotidiana. Queremos crear un ambiente de aprendizaje cercano y real para niños y niñas, en donde el aprendizaje surja de la propia experiencia, del encuentro con los iguales y de su innata curiosidad.

Para ello el día se divide en momentos flexibles atendiendo a las demandas y necesidades del grupo:

> La llegada y recibimiento individual de cada niña o niño.
> El juego libre interior con materiales educativos seleccionados y no estructurados.
> Propuesta de taller o talleres del día. El almuerzo y la organización conjunta del plan del día.
> El juego exterior.
> La comida, su preparación y vinculación con los cuidados.
> La despedida y el enlace con la jornada del día siguiente.

El juego en el exterior

El juego es una necesidad de la infancia y como tal debe ser respetada y acompañada, dotándola de los recursos necesarios para que se vea satisfecha.

Cuando el niño o la niña juega realiza una actividad de mucha seriedad y muy importante.
Tiene un principio, un nudo y un final, sigue unas reglas establecidas, sirve para conocerse mejor a sí mismo/a y para conocer su entorno. Ayuda a explicar el mundo tan grande que hay alrededor y ayuda a ser feliz, porque el juego es alegría, es humor, es trasgredir al volcar ese cesto de castañas, verlas rodar, descubrir una pluma que, al soplarla, sube hacia las nubes.

En Nenea posibilitamos el desarrollo de ese juego, primordialmente en contacto con el entorno natural, contando también con un espacio interior preparado con diversidad de materiales orientados a cubrir las necesidades, intereses, motivaciones, etc. de las niñas y niños.

Los momentos de alimentación

La alimentación en la infancia no requiere de los mismos tiempos ni espacios que en la edad adulta, por eso tenemos en cuenta que el grupo es de edades diversas y que sus necesidades alimenticias también lo son.

En Nenea los niños y las niñas tienen a su disposición comida a lo largo del día, fruta, panes, productos de producción ecológica y de kilómetro 0. Además traen de casa sus comidas preferidas para hacer un pequeño almuerzo a media mañana si así lo desean.

Así, progresivamente los niños y las niñas irán pasando de una alimentación heterónoma, en la que los/as adultos/as deciden deciden qué y cuándo comen, a una alimentación autónoma en la que ellos/as se hacen conscientes de las necesidades de su cuerpo y las van solucionando.

La hora de la comida es un tiempo de cuidados conjuntos donde el compañero prepara la mesa para todos y todas; donde la compañera trae algo para compartir; donde la preparación y limpieza del espacio parte del mantenimiento de la vida diaria. La repartición de tareas y con ello, un paso más hacia la ruptura de los estereotipos y roles sociales, hacia la búsqueda de nuevos modelos de comportamiento de hombres y mujeres; donde todas y todos somos protagonistas de los cuidados que nos ayudan a vivir mejor y a aumentar nuestro bienestar.